La verdad es que la torpeza no es algo que se adquiere con los años, naces o no naces con ella y yo la tengo bastante acentuada… Sin ir más lejos, el pasado viernes mientras estaba vistiéndome para salir, golpe, pero golpe de los buenos!!!. De esos que se producen a cámara lenta y con los que acto seguido sueltas un juramento, que si te escucha tu madre aparte del dolor del golpe también te duele la cabeza de escuchar su sermón (aunque ella también jure, pero como madre tiene que reñirte). Bueno pues mi golpe fue de lo más tonto, como todos los golpes, evitable, sí, pero… Estaba en el baño, escuché el móvil y como si fuera una supe heroína quise lanzarme en plancha a la cama para contestar; el problema estuvo en no controlar las distancias, al final mi espinilla derecha chocó de lleno con la cama y tracatrón!!!! (encima no contesté al móvil y me ____ en el gilipollas de la llamada). Parece un golpe sin importancia, pero no me podía ni mover; es más, me quité los pantalones y a la cama con una bolsita de hielo (en lugar de tomar hielo con licor de melocotón, hielo con moratón). La verdad es que hacía bastante tiempo que no me daba golpes así, aunque siempre suelo tener algún moratón en las piernas (Avellanita, no pienses mal), bien por culpa de Totó y simplemente por pato (muchas veces pato mareado).
De pequeñita siempre me caía, parecía una rana, había una piedra con la que poder tropezar, para mí (eso sí, cuando la postilla estaba a puntito de caerse me volvía a tropezar y vuelta a empezar - de pequeña tenía las rodillas llenitas de cicatrices y heridas - ); jugaba con mi hermano al toro y al torero (Igna el torero y yo el toro), me sacaba el brazo; se ponía mi padre con los anzuelos de pesca, yo me los clavaba en los dedos; un día me pongo a correr para llegar pronto al portal, caidita y 16 puntos en la cara; las muñecas, todos los años dislocadas (un año la derecha, otro la izquierda, al siguiente la derecha otra vez… - por lo menos iba intercalando -), en el ensayo de la comunión, de morros a las plantas; el día de la comunión, a la hora de comulgar bajé las escaleras de dos en dos (menos mal que me frenaron)… Y lo peor es que esto no se pasa con los años, así sigo, hay días que parece que soy una gigantona, no entro por las puertas me pego con los marcos, me choco con las sillas, en el peri si llevo bailarinas de Bimba&Lola, me resbalo como si el suelo estuviese lleno de jabón…
Además, los torpes tenemos otro problema denominado “manos de árbol”, es como si repentinamente se nos quedaran muertas y claro está todo lo que tenemos en ellas acaba en el suelo; aunque muchas veces antes de llegar al suelo hacen una pequeña parada en cualquiera de nuestros pies, lo que supone un golpe más en el currículum. Recuerdo que en parvulitos, cuando hacías algo bien en clase la profesora nos premiaba con bolitas de anís; en esos momentos descubrí que era una manos de árbol, siempre se me caía la dichosa bolita y el tragón de mi compañero se la tragaba y yo me quedaba a verlas venir…!!!. Esta afección, aparte de influir lo psicológico y lo físico, supone una pérdida económica importante, ya que nunca consigo acabar los polvos compactos, el colorete o las sombras (todas las cajitas siempre acaban tiradas por el baño y con lo complicado que es recogerlo); lo mismo ocurre con el gel o el champú (si un día no se cae uno, se cae el otro o sino los dos).
Pero hay cosas que nos han pasado a todo el mundo (aunque los torpes seamos reincidentes) y el que diga que no que tire la primera piedra:

- Quién no se ha dado un buen golpe con los cristales de las terrazas de los hoteles??, no importa que tengan esos circulitos rojos, es lo mismo, es algo que ves después del golpe.
- Quién no se ha chocado con alguien o algo por la calle??, eso sí luego te pones todo digno y solo piensas no hay dolor, no hay dolor (aunque te quieras morir de dolor).
- Quién no ha tirado el vino, el agua o el café?? (hay un récord, tirar las tres cosas el mismo día durante una cena y es mío!!!).
- Quién no se ha dado un golpe en el meñique del pié??, parece mentira que un golpe en un dedo tan pequeño pueda doler tanto, se ven las estrellas!!! (pero claro, no escarmientas y sigues descalzo por casa).
Se puede decir que la vida de los torpes es toda una aventura.
Un consejo: "hay que tener siempre un buen botiquín en casa y que el hielo no falte".












