Es domingo, anoche me quedé en casita y como mi cabeza no descansa no puedo dormir… Por eso, sin pensármelo dos veces, a primerísima hora de la mañana y he salido a correr…
No os creáis que me voy a preparar para la Media Maratón de La Rioja (creo que el peri no está por la labor de patrocinarme), ni siquiera para la San Silvestre del año que viene (aunque si Inés se anima me lo plantearía); simplemente me ha dado…
No os creáis que me voy a preparar para la Media Maratón de La Rioja (creo que el peri no está por la labor de patrocinarme), ni siquiera para la San Silvestre del año que viene (aunque si Inés se anima me lo plantearía); simplemente me ha dado…
Puede parecer que se me han cruzado los cables, que mi cerebro ha sufrido un cortocircuito, pero no, tranquilos; lo he hecho con el único objetivo de no pensar, para evadirme del mundo, para ver pasar la vida de manera más rápida… Aunque posiblemente hoy más que nunca quería saber mi resistencia, ver cómo me responden los pulmones… y si al mismo tiempo podía correr tan rápido que de repente desapareciera mejor que mejor… Pero mi sueño se ha desvanecido, no he cogido la suficiente velocidad para volatilizarme y mi resistencia tampoco ha sido para tirar cohetes. Así que después de media hora larga he vuelto a casa…, muerta, empapada en sudor, agotada y con la mente tan colapsada como cuando he salido; lo mejor de todo es que había solito por Middle Town. Afortunadamente en esta ocasión no me he encontrado con ningún vecino porque si me llega a ver algún conocido en estos momentos estaría en la última planta del Hospital de La Rioja (donde los locos…); ya no solo por mí, sino por el modelito… -short, un par de camisetas, sudadera, gorrito de lana, guantes, deportivas, I-Pod…- (todo un cuadro picassiano…).
Y ahora, después de una relajante ducha, mientras se me seca un poco el pelo y pienso en las agujetas que seguramente tendré mañana, me digo: “Cris, que correr es de cobardes…!!!!!”.



