Os informo que desde el pasado sábado tengo nuevo apodo, olvidaros de “enana, niña, pequeña, pochin, pitufina, Tin, risitas, estufa, hornillo, tormento, joven, loca, morita, panchita, conguito, Chispi, Santina, ricitos de carbón, bruja, tamagotchi, saltitos, Tata, morenita, Titi, Titina, bicha…”; ahora soy TOLONDORRO… La artífice del nuevo mote fue mi amiga Sarita, ”la mujer sensata” como yo la digo…

El nuevo alias surgió tras la comida que tuve con mis compañeras de pádel, cuatro amigas que hacemos real la frase de “Logroño es un peonza…”. Me explico…
Sara y yo coincidimos en el Máster de Comercio Exterior que hice tras acabar la Universidad, ella venía de Boston donde había estudiado y trabajado durante más de seis años y yo estaba perfilando mi Proyecto … Total que entre clase y clase, café y clase, cenita y clase… hicimos piña junto con Marisol y Arancha…
Hace un par de veranos me llamó para contarme que se iba a apuntar con una compañera de trabajo (una tal Laura) y con otra chica con la que han coincidido en un curso (una tal Paz) a clases de pádel… Y entonces Sara dejó caer un: “tú también vienes no??”.
A ver, ahí mi amiga jugaba con ventaja porque sabe que yo me apunto a un bombardeo, así que mi respuesta fue clara: “Ok pero dame tiempo a comprarme el modelito y la pala…”. A la semana siguiente comenzamos las clases y ataviada como una auténtica profesional conozco a “la tal Laura y a la tal Paz”… Que en realidad no las conozco porque ya las conocía… A Laura porque es la hija de la hermana de una amiga de mi madre… y a Paz porque fue profesora mía en la Uni y trabaja en el Club de Marketing…
Total, una locura, una peonza, un callejón sin salida…; así es Logroño y lo que rodea a Tolondorro.