De pequeñitos mi madre pudo con sus dos fierecillas y mientras que Igna se metía entre pecho y espalda un huevo frito con un tazón de Cola-Cao, yo me hacía la remolona ante una tacita de leche y cuatro Chiquilín (que la mayoría de los días acababan detrás del armario de la salita, pero eso es otra historia…).
Con el tiempo Cristinita Primera me dejó por imposible… y es que jamás desayuno… Asumo que algunos días es por propia vagancia, por desgana, porque no me lo pide el cuerpo…; sólo café y nunca en casa (costumbre que he heredado de padre) y lo fuerte es que mi hermano ahora ni eso…
PD1: Os imagináis a alguien que trabaja en Unión Tostadora y que en casa no tiene café???. Esa persona por rara que parezca existe y encima es mi amiga…
PD2: La gata Morci (Morcilla) no me hace caso…, sabe que soy más de perros…
PD3: Tata el 18 igual repetimos que el viernes vuelvo a Pamplona y necesitare terapia, pero sin prepararla y sin vecino por favooooorrrrr…
4 comentarios:
Pero un zumito de naranja natural si que te gusta, confiesa!
tata, claro que repetimos pero sin resaca y luego nos vamos de tiendas a arrasar con los problemas....que no quita una buena VISA???
joder creo que la que necesita terapia soy yo!
un besito, te llamaré desde Granada
Mi madre me daba un Actimel casi en el ascensor para que no me desmayará en el colegio.
Aquí desayuno como una auténtica gorda, pero desde que dejé el hotel volví a no comer nothing the nothing...
Qué más dará!
Edu o mejor dicho querido ex okupa..., una maravilla tus zumitos...
Tata, está claro que la VISA ayuda y junto con la terapia, ayuda a sacar la cabecita del pozo...
Inés, los desayunos de los hoteles no cuentan... Mis mejores desayunos han sido en las terracitas de Powel Street en San Francisco, fruta, café, algo de chocolate... Ummmm...
MUAK, MUAK, MUAK
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