Vivo en Logroño, una ciudad tan cómoda como pequeña, que como bien dice mi amiga Bea “es un callejón sin salida…”. Trabajo en Diario La Rioja, concretamente en el departamento de publicidad; departamento donde se cuecen la mayor parte de los entresijos porque al estar situado entre la puerta de acceso, los vigilantes y la máquina de café… En definitiva, publicidad es un no parar de gente que va y viene, la puerta de una Iglesia los domingos a las 12 AM, el sueño de toda porter@…
Como os iba diciendo, Diario La Rioja es un periódico… Y qué hay en un periódico???, periodistas… Y qué se suponen que son los periodistas???, investigadores que corren detrás de la noticia… Y qué son los investigadores???, cotillasssss… Ahí quería yo llegar, porque todo se pega en esta vida… y todos los que trabajamos allí somos cotillas; pero no cotillas de los que se ponen detrás de las puertas no…, somos cotillas profesionales, de los de Título Honoris Causa…
Y en esto no se libra ni el apuntador, porque con la ley anti tabaco no sé si se está fomentando el menor consumo del mismo o la práctica masiva de uno de los deportes nacionales con más repercusión “el chismorreo”…

Me remonto a este pasado martes…, cuando a las 2 P.M. vino mi mejor amigo César Ribera a secuestrarme durante media horita… Como él es auxiliar de vuelo de Iberia y vive en Madrid, aunque es de Haro, nos vemos poquitas veces al año, así que cuando nos reencontramos os podéis imaginar el espectáculo… gritos, saltos, besos… locura total…
Boris ya lo conoce así que no se escandaliza por nada, pero el amigo Avellana… qué carita me puso cuando nos fuimos del peri y a mi vuelta… Si es que es como “el guardián del centeno” conmigo…, “quién se lleva a nuestra Cris, quién es ese tipejo que la agarra…, como lo coja…”.
Y no ha sido el único en preguntar o comentar la presencia del desconocido rubio de ojos azules…
No es mi novio, es un amigo…, un colgado que el día de mi cumpleaños coge los vuelos Madrid - Logroño ft Logroño - Madrid sólo para darme el regalo y un beso, un culo inquieto, un fiestero, un jeta al que quiero por encima de todos las broncas que montábamos en la universidad, un corazón volador…
Bla, bla, bla, bla…